¿Es buena idea invertir en ETFs?

Los ETFs (Exchange Traded Funds) son fondos que replican índices de acciones u otras inversiones a largo plazo como bonos.

Cuando compras estos ETFs estás, en cierto modo, comprando un paquete de acciones determinado dependiendo del sector al que pertenezca el ETF.

Estos instrumentos son parecidos a los fondos de inversión salvo por el hecho de que se pueden operar como si fueran acciones y al instante, mientras que con los fondos de inversión deberemos esperar una sesión para reajustar las carteras antes de entrar a participar.

En general, la principal diferencia que hay entre los ETFs y los fondos de inversión es que los primeros cobrarán comisiones de compra venta en el mercado, mientas que los segundos no.

Por otro lado, las comisiones de gestión de los ETFs suelen ser más bajas que las de los fondos. Aunque no olvidemos que tendremos que pagar comisiones de mantenimiento a los brokers al igual que para las acciones, aunque no todos los brokers cobran esto. No obstante, aquellos que no lo hacen, suelen tener esas cuentas en modalidad omnibus.

Los ETFs son instrumentos mucho más usados en las estrategias de trading ya que se pueden operar como acciones.

Mucha gente los usa para hacer trading a medio plazo con todo tipo de estrategias, usando incluso ETFs apalancados. Aunque esto es un problema – como todo el trading a corto plazo – ya que los costes de las comisiones siempre o casi siempre van a suponer un lastre muy grande al final.

Lo mejor, en la mayoría de los casos es comprar y mantener.

Ventajas de invertir en ETFs

Los ETFs, al intentar replicar ciertos índices o sectores, no necesitan de demasiados ajustes, con lo que son instrumentos de gestión pasiva.

Por el contrario, los fondos de inversión suelen llevar más movimientos, en los intentos de los managers por aprovechar las circunstancias del mercado y, en cierto modo, para justificar sus comisiones anuales.

Esta es una de las causas de que los fondos tengan mayores costos de gestión anual que los ETFs.

La mayoría de los ETFs raramente pasan del 0.30% anual, mientras que los fondos suelen pasar del 1%.

A primera vista esto no parece mucho, pero cuando sabemos que los rendimientos esperados a largo plazo no deberían ser mucho mayores que el 10% de media anual, entonces sí que es una diferencia considerable. Si invertimos a 15 o 20 años, la diferencia acumulada puede bien ser del 20 o 30%, dependiendo de los casos.

Una de las ventajas de los ETFs es que suelen tener una excelente liquidez, al menos los de los índices principales, pudiendo entrar y salir en cualquier momento del mercado incluso para grandes posiciones.

Entonces ¿Es mejor invertir en ETFs o Fondos de Inversión?

Dependiendo de cada inversor y del ETF o fondo en particular, un activo puede ser mejor que otro.

En particular, puede ser que para invertir una cantidad grande de dinero, lo mejor sea acudir a los ETFs, ya que el coste de la transacción tenderá a ser menor, debido a la “economía de escala” proveniente de una gran compra.

Sin embargo, si queremos comprar paquetes pequeños todos los meses, por ejemplo, quizá sea mejor un Fondo de Inversión, porque al no tener comisión de transacción nos ahorrará un dinero, sobre todo porque al comprar pequeños paquetes los costes de comprar ETFs o acciones, son bastante elevados.

Por lo general, más que intentar ganar más con cualquier ETF o Fondo de Inversión, deberíamos recordar lo que nos explicaba Burton Malkiel y los numerosos estudios que nos dicen que a largo plazo, la inmensa mayoría de los Fondos de Inversión no logran batir al SP500, con lo que lo más sensato que podríamos hacer es comprar un ETF del índice principal o un Fondo equivalente y mantenerlo durante mucho tiempo.

Una estrategia muy aburrida pero que ha sido de las mejores, sino la mejor en los últimos 100 años.

Una de las mayores ventajas, sino la que más, de los ETFs es la oportunidad de aplicar una estrategia de “comprar y mantener” a los inversores pequeños de una manera más eficiente.

La mejor manera de hacer esa estrategia sería la de comprar un paquete bastante grande de acciones, 20, 30 o 40, lo más diversificada posible.

Lo que ocurre es que dicha compra no es eficiente desde el punto de vista de un pequeño inversor, pues las comisiones mínimas de compra-venta y de mantenimiento anual, serán bastante onerosas y harán imposible una estrategia eficiente a menos que se tengan muchos cientos de miles de euros o millones.

La solución perfecta la tenemos con los ETFs, o Fondos, con los que podremos diversificar y, por tanto, disminuir nuestro riesgo de una manera más que eficiente, tanto para el inversor con 2 millones de euros o el que tiene 5 mil.

Por otro lado, los ETFs no están exentos de riesgo, en caso de un evento catastrófico del mercado, o en casos de que sean ETFs sintéticos, que son aquellos que invierten en activos diferentes de los que supuestamente siguen, por ejemplo, derivados o SWAPS. Así que en caso de problemas, podría haber implicaciones.

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Aviso de riesgo: los CFDs son instrumentos complejos y tienen un alto riesgo de que se pueda perder el capital rápidamente debido al apalancamiento. Entre el 74 y el 89% de los inversores de cuentas minoristas pierden dinero cuando negocian con CFDs.

Está claro que la opción con menos riesgo, sería la de poseer las acciones directamente, pero incluso ahí, no podemos olvidarnos de los temas de cuentas omnibus y problemas con brokers en situaciones de quiebra.

Por lo general, no deberíamos preocuparnos demasiado con los temas de seguridad.

Los ETFs son instrumentos bastante seguros y usados por gran número de inversores institucionales.

Si algún día hubiera un problema masivo con los mismos, podremos estar seguros de que el resto de los mercados estarán de manera similar.

¿Es mejor invertir en acciones o en ETFs?

Esta pregunta depende básicamente de una cuestión: ¿De qué tamaño es tu cuenta?

Si tienes una gran capacidad de ahorro y puedes meter más de 20.000 euros o dólares todos los años en Bolsa de cara a inversión a largo plazo, entonces quizá sea mejor hacerlo directamente en acciones.

La razón de esto es clara: no tendrás que pagar ninguna comisión anual, que aunque en los ETF es baja, sigue siendo apreciable.

En el caso de que solo puedas meter 2.000 o 3.000 euros anuales, nos encontramos con el problema de que ya no podremos diversificar de la misma manera que si lo hacemos en un ETF de un índice.

Tendremos que esperar, al menos 10 años para tener una cartera mínimamente diversificada.

Además, hay otra cuestión.

En muchos brokers, terminarás pagando la misma comisión de custodia para 2.000 euros que para 10.000, con lo que tener el dinero metido en el mismo valor puede ser más efectivo a largo plazo. Que aunque no sea un coste significativo, también cuenta.

En definitiva, que la respuesta depende sobre todo del grado de diversificación que puedas conseguir para esa inversión.

Los que gustan de invertir en acciones individuales tienen muchos argumentos, entre ellos los siguientes:

Podremos comprar acciones que den dividendos

Esta razón la dan por el hecho de que muchos prefieren comprar acciones que paguen muchos dividendos. La famosa inversión buscando los dividendos. Esto es cierto. Los ETFs no pagan tantos dividendos como algunas acciones particulares por el simple hecho de que estos están formados por un gran número de acciones, unas de las cuales pagan buenos dividendos, y otras no.

La razón será buena dependiendo de lo que nos guste este tipo de inversión, pero recordemos que para una pequeña cartera el no poder diversificar será un riesgo más grande que el comprar un índice, aún para estrategias de dividendos.

Además, también podremos comprar ETFs que inviertan en las principales estrategias de dividendos, como el Dividendos Aristócratas.

Mayor libertad a la hora de entrar y salir

No cabe duda de que siempre que tengamos acciones individuales, vamos a poder tener más facilidad de entrar y salir de cualquier acción sin ningún problema y de manera instantánea.

Los ETFs también tienen una facilidad bastante grande para entrar y salir en cualquier momento, mucho más que los fondos de inversión.

Recordemos que los ETFs se negocian más como acciones que otra cosa.

No obstante, hemos de recordad que mucha gente puede sentirse más cómoda invirtiendo en acciones, ya que la posesión del valor es más “directa”, por decirlo de algún modo. Aunque en los valores internacionales, tanto acciones como ETFs, la mayoría de brokers trabajan con el modelo omnibus, con lo que no está conforme mucha gente.

Hay más motivos, pero nos quedaremos con estos dos por el momento.

¿Acciones o ETF?

La verdad es que ambas maneras de invertir están bien. La una tendrá sus ventajas sobre la otra, pero lo importante es la acción de invertir a largo plazo, que es lo mejor que podemos hacer todos los que nos acercamos a la Bolsa.

En cuanto a los ETFs sobre índices, está más que demostrado que simplemente manteniendo, es muy difícil que los típicos fondos de inversiones más “activos” puedan ganar a los mismos.

La clave aquí está en la palabra “activo”. Y es que toda estrategia que intente demasiada “actividad” siempre tenderá a perder contra una simple estrategia de “buy and hold” de una cartera de acciones diversificada a largo plazo.

No hablemos ya de si nos dedicamos a hacer trading a corto plazo, o peor aún, day trading, con el que no llegaremos muy lejos, en la gran mayoría de los casos.

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