Hiperinflación versus hiperdeflación ¿Cómo será la crisis final del dólar?

hiperinflacion

 ¿Será la crisis actual la que desatará la tan temida hiperinflación en Occidente?

Son muchos los que creen que el sistema de divisas FIAT actual terminará con una debacle hiperinflacionaria global.

Los debates sobre si esto va a ser así y cuándo han sido, y todavía lo son, interminables.

Si tienes interés por la economía más allá de lo que dicen los burócratas del gobierno y las universidades seguramente ya sabrás que el fenómeno de la hiperinflación es más que posible, más que nada porque ha ocurrido en gran cantidad de ocasiones a lo largo de la historia.

Sin embargo, estamos ante un asunto extremadamente complejo ya que abarca a gran cantidad de países y territorios con políticas y situaciones económicas y sociales diferentes, aunque cuando se habla de la hiperinflación y del “Endgame”, los economistas siempre se refieren al dólar de los Estados Unidos, el verdadero soporte del sistema económico mundial actual.

El escenario de hiperinflación es el “favorito” sin duda entre los gold bugs, y entre muchos otros economistas que piensan que es así como terminará el experimento FIAT.

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Luego tenemos a los economistas oficiales que creen que con el poder “ilimitado” de los bancos centrales pueden evitar no solo cualquier episodio de deflación, sino de hiperinflación.

Y por último tenemos a algunos teóricos, muy minoritarios, todo hay que decirlo, que creen que el final del sistema dólar puede venir por un colapso hiperdeflacionario.

¿Cuál crees que lleva la razón entre esos tres grupos?

El más mayoritario es el oficial, que es básicamente la opinión de los economistas de masas. A este le sigue el escenario hiperinflacionario que es defendido por gold bugs y anti-sistema. Y el último, en el que prácticamente nadie cree es el de colapso deflacionario. De hecho, el interés en las búsquedas de Google por el término hiperdeflación es inexistente, mientras que hiperinflación tenemos varias decenas de miles de búsquedas al mes. Esto es normal, porque Hispanoamérica ha sido un territorio donde han ocurrido más hiperinflaciones en las últimas décadas posiblemente.

Antes de ver el caso de la economía actual y las posibilidades de que se entre en un episodio así vamos a ver qué es la hiperinflación rápidamente.

¿Qué es la hiperinflación y cuáles son sus consecuencias?

Por hiperinflación se entiende un crecimiento totalmente desbocado de los precios de tal manera que la divisa que sirve para medir los mismos pierde valor muy rápidamente. Normalmente este fenómeno ocurre de manera que dicha depreciación se acelera con el tiempo en un proceso que es consecuencia de que la sociedad pierde confianza en dicha divisa.

¿Pero cuál es el punto en que podemos considerar hiperinflación?

Pues aquí, como en casi todo lo que concierne a las cifras económicas, no hay consenso. Para unos es 1.000% al año, mientras para otros es 2.000%, o para otros puede ser un 50% mensual (13.000% anual).

Lo importante no es la cifra exacta que podemos considerar que una inflación es hiperinflación sino más bien el episodio particular, ya que el mismo nos dirá al fin si hay hiperinflación o no.

Te voy a dar mi punto de vista.

Cuando un país o economía entran en una inflación del 100% anual (e incluso menos), ya no tiene sentido guardar el dinero en depósitos o en efectivo, pues sabes que dentro de un año, ese dinero valdrá la mitad; y eso si la cosa no se deteriora. Por general cuando un país entra en esas cifras la gente empieza a vender todos sus “billetes” de manera desesperada y compra lo que sea: casas, terrenos, artilugios, piedras preciosas, plata, oro, acciones, etcétera.

Una vez que se alcanza una cifra así el camino hacia la hiperinflación está totalmente descubierto. Es decir, que según esto la hiperinflación sería aquel momento en el que la confianza en la divisa nacional se pierde y todos los inversores la venden a cualquier precio. De ahí en adelante la inflación no hace sino dispararse y así se entra en el ciclo destructor de la hiperinflación. ¿Después de todo quién querría tener ahorros en una divisa así? Por eso lo más normal cuando se llega a ese tipo de inflación es terminar en hiperinflación, pero no siempre tiene porqué ocurrir. En ocaiones el estado puede parar la sangría a tiempo.

Antes de ver los episodios de hiperinflación más conocidos es importante tener algo en cuenta.

¿Qué provoca la hiperinflación?

La hiperinflación viene por una pérdida de confianza en la unidad de cambio.

Nadie quiere tratos con un ladrón, embaucador, trilero o estafador. Lo mismo ocurre con la hiperinflación. Llega un momento que nadie quiere hacer negocio con el ente que está detrás de la divisa.

Si te fijas no es un tema tanto en sí relacionado con la divisa o moneda en sí, la cual no tiene culpa, sino con el que la gestiona: el Estado o gobierno pertinente. Es decir que nos encontramos ante un fenómeno relativo al engaño.

Si nos fijamos en la mayoría de las hiperinflaciones conocidas de la historia, las mismas tienen algo en común: que son un fenómeno reciente, sobre todo a partir del Siglo XX. Es decir, que la hiperinflación es un fenómeno estrechamente relacionado con el ascenso de las sociedades democráticas y proletarias.

¿Qué caracteriza al Siglo XX monetariamente?

La introducción masiva de las divisas de papel y de los bancos centrales. Anteriormente, cuando el estándar era el oro o la plata era imposible, o casi imposible que los gobiernos se dedicaran al pillaje de dilapidar el valor de la moneda. Aunque en este sentido vemos como en la Roma imperial ya se las arreglaban para introducir los trucos para robar a los ahorradores. Las monedas que tenían un 80% de plata eran devaluadas al hacerlas con solo un 40%. El estado romano esperaba que los ciudadanos no se enteraran del robo pero no pasaba mucho hasta que estos se daban cuenta y así comenzaban las corridas inflacionarias de antaño, hasta la misma caída del Imperio.

Cuando tienes un sistema de oro o plata puro como Patrón oro es más complicado recurrir a la inflación y lo que un gobierno puede hacer es simplemente robar a cara descubierta, pero esto es mucho más impopular, porque a ningún ladrón le gusta que le vean la cara. Con las divisas papel, sin embargo, el gobierno puede imprimir muchos más billetes casi a coste cero, o simplemente añadir un cero a los que ya tiene, y así “crear riqueza de la nada”, pero no hace falta hacer un análisis profundo de esto para darse cuenta de que estamos ante un fenómeno falsificación, solo que con el pomposo sello del gobierno.

Por tanto, es solo con el uso masivo de los sistemas de dinero papel o electrónico, que los gobiernos pueden caer en la fácil tentación de ponerse a crear dinero de la nada y que con ello la mayoría del pueblo ni se dé cuenta de lo que está pasando. Es más, si el gobierno es capaz de imprimir el dinero puede comprar las voluntades de la mayoría del pueblo, mientras que puede decidir quién se arruina y quién no. De ahí que es fácil entender por qué a un régimen de carácter dictatorial le gusta tanto esto de las divisas papel.

¿Por qué ocurre la hiperinflación?

Pues básicamente porque hay demasiados billetes corriendo detrás de pocos bienes.

¿Cuándo hay pocos bienes?

Pues en dos casos:

  • En una guerra
  • En un sistema político que no favorece la producción: el socialismo aplicado en sistemas de corte colectivista o en democracias

Si analizamos bien la gran mayoría de los casos de hiperinflación de la historia la mayoría de los mismos están relacionados con episodios donde gobiernos o estados de corte socialistas tuvieron parte importante. Un ejemplo: el Reino Unido o los Estados Unidos no tuvieron un capítulo hiperinflacionario en los últimos 300 años porque no ha habido gobiernos de corte claramente socialista.

Lo que quiero decir es que el problema de las hiperinflaciones es de carácter eminentemente político y es por eso que ha surgido de manera tan clara en el último siglo, porque si algo ha caracterizado al mismo es el ascenso de las ideologías socialistas en el mundo.

Ejemplos de hiperinflaciones

Para verlo más claro vamos a ver las hiperinflaciones más conocidas de la historia:

  1. Francia 1796: 304% peor mes

Primer ejemplo claro de cuando un gobierno de corte socialista radical toma el poder y el valor de la moneda desaparece. Este es el conocido episodios de los Asignados.

hiperinflaciones en la historia
Asignado de la hiperinflación francesa
  1. Unión Soviética 1917 a 1924:

El caos que siguió al triunfo de la revolución y a la expropiación de las propiedades de los rusos provocó una hiperinflación que duró nada menos que 7 años, hasta que el estado tuvo que introducir un oro estándar para estabilizar la cosa en 1924.

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Este caso es para hacernos una idea de lo largas que pueden ser las hiperinflaciones, algo que también hemos podido ver con otro caso similar: la sovietización de Venezuela con el bolivarismo del Siglo XXI.

  1. Austria 1922: 129% peor mes
  2. Weimar (Alemania) 1923: 29.525% peor mes

Este es el caso de hiperinflación más conocido y estudiado de la historia. Un caso bastante complejo de por sí, que tuvo que ver mucho con los enormes problemas derivados de las indemnizaciones de pago que impusieron a Alemania en el Tratado de Versalles.

En este caso el gobierno era el DDP, un partido socialdemócrata de izquierda que venía gobernando desde el comienzo de la hiperinflación. Aunque en la fase final de la misma se formó un gobierno de coalición con el GPP, un partido de derecha.

El episodio de gran inflación terminó por estallar con la ocupación militar del Ruhr por los franceses en 1923, lo que de hecho significó que el estado alemán vio como le “expropiaban” su principal área productiva.

ejemplo de hiperinflacion de weimar
Depreciación del Marco con respecto al marco denominado en oro. Como vemos la cosa se fue de las manos en 1922 pero ya venía deteriorándose claramente desde atrás
  1. Grecia 1941 – 1946:

Episodio de hiperinflación que empezó con los problemas económicos que siguieron a la ocupación del eje en el territorio griego. Uno de los casos de inestabilidad en la producción de un país por la guerra y las interferencias de políticas de corte intervencionista.

  1. Hungría 1945 – 1946: 10.000.000.000.000.000.000% en julio

Esta es la inflación más alta de la que se tiene constancia. Los precios se doblaban cada 15 horas.

El gobierno elegido en 1945 era un partido de centro que pronto se vio abrumado por la presión de los comunistas. A partir de ese año el ejército soviético ocupó el país y no estaban permitidos los partidos de derecha.

Con la producción colapsada después de la guerra y el estado metido como casi único actor de la economía la cosa no tardó mucho en salir fuera de control.

  1. China:
    1. 1945: 302% mensual
    2. 1949: 5.070% mensual

En este caso vemos como la hiperinflación tuvo lugar en periodo de guerra y también de interferencia económica del partido comunista.

  1. Perú años 80: Haz click en el enlace para ver una explicación de la crisis hiperinflacionaria peruana
  2. Bolivia: 1985: 20.000%

El caso de Bolivia tuvo lugar durante dos décadas, en los 70 y 80 del Siglo XX, en constantes episodios de destrucción monetaria.

  1. Yugoslavia 1989 – 1994: 313.000.000% en enero de 1994

Aunque el episodio famoso fue la hiperinflación de la guerra de 1992 a 1994, lo cierto es que el país llevaba en una especie de hiperinflación eterna desde principios de los 70, durante muchos de los cuales la inflación estuvo por encima del 70% anual. Esto es algo típico de las dictaduras de corte comunista, en cuyos regímenes, por lo demás, es muy complicado hacer cálculos fiables, por no decir que es imposible confiar en los números que son provistos por sociedades tan herméticas.

  1. Zimbabue 2007 – 2008: 79.600.000.000%

Uno de los casos más conocidos por su polémica y por lo reciente. El episodio tuvo lugar al expropiar las tierras de los granjeros blancos del país, entre otras políticas de corte redistributivo, lo que provocó que las inversiones salieran espantadas del país, y eso unido a la caída de la producción agrícola por los nuevos productores, hizo que el país entrara en una espiral de locura inflacionaria.

Este es otro de los episodios que demuestran que cuando un gobierno empieza a expropiar, el país entra en una debacle productora que hace que la divisa se vaya a los infiernos. ¿Quién querría invertir o producir en un país que confisca a los productores?

Aquí tenemos un video con la historia del billete de trescientos trillones de dólares zimbabuenses (ahí es nada):

  1. Venezuela

La hiperinflación comenzó en el 2016 y todavía en el 2020 no había terminado. Pero es que el país llevaba con tasas de inflación de locura desde mucho más atrás. Hacía muchos años ya que los bolívares de finales de los 90 no tenían valor alguno.

Este es un caso claro de la implantación de otro modelo de corte comunista-socialista, con expropiación masiva de propietarios privados y un desdén total por la propiedad privada. En un escenario así lo que siempre sucede es una estampida total de los inversores y dinero del país que intentan huir a toda prisa. El resultado: que en pocos años la producción de bienes del país ha caído tanto que empiezan los desabastecimientos. El gobierno imprime más y  más dinero para repartirlo a sus seguidores pero eso no evita que la economía sea un caos. De nuevo, nadie quiere invertir o producir en un país así.

desabastecimiento venezuela por hiperinflacion
Ejemplo de consecuencia de la hiperinflación en Veneuela: desabastecimiento

Otros episodios de hiperinflación

Estos que he nombrado son de los más conocidos pero ha habido muchos más, como por ejemplo los conocidos casos de las ocupaciones militares japonesas en Malasia y Filipinas, o el que se cree que ocurrió en Corea del Norte, o los episodios de Perú en los años 80.

También ha habido grandes inflaciones en países como México, Ecuador, Rumanía, Turquía o Vietnam entre muchos otros.

Si nos fiamos bien en los casos particulares, uno tras uno, podemos ver dos patrones claros:

  1. El de las hiperinflaciones que surgen de periodos de guerra o post-guerra por razones obvias de inestabilidad política y devastación previa de la producción
  2. El de los regímenes de corte socialista radical, que siempre suelen acabar por devastar las economías de los países y que tienen como moneda común la confiscación. Esta además es una de las claves para entender este asunto, y para poder ver lo que podría pasar en el futuro en Occidente si entramos en este tipo de episodios.

¿Ocurrirá la hiperinflación en Occidente?

Esto nadie lo puede asegurar, pero son muchos los que dicen que la misma será la causa de la caída del sistema de Bretton Woods en 1973.

Son muchas las voces que han teorizado, y siguen haciéndolo, que el caso final para la destrucción del sistema actual pasa por un episodio hiperinflacionario del dólar.

Aquí tenemos que evitar pensar que esto tiene que ocurrir para todos de la misma manera, pues bien puede ocurrir que haya hiperinflación en España, o incluso en Europa, y no la hubiera en los Estados Unidos, o incluso que ocurriera al revés, o al menos que una ocurriera antes que la otra.

También es importante saber que al tener todos los países divisas fiat, la situación se vuelve más compleja, porque antaño siempre había un país que tenía un Estandar del oro con el que poder comparar. Sin embargo ahora parece que el estándar mundial es el del dólar, que es al que todos los países que caen en hiperinflaciones se comparan. De ahí la importancia que tendría una caída del sistema dólar por una hiperinflación. Algo así probablemente supondría un cataclismo monetario a nivel global en el que terminaría por verse afectadas el resto de las divisas.

El debate no solo incluye a hiperinflacionarios sino también a aquellos que proponen que lo que el sistema FIAT va a terminar con un gran colapso deflacionario.

Proponentes del colapso hiperinflacionario

Entre los más conocidos tenemos a:

  • Hans Sennholz
  • Jim Rogers
  • Gerald Celente
  • Gary North
  • Marc Faber
  • Peter Schiff

Aquí tenemos algunos nombres conocidos de la economía de antaño y de la moderna, con un representante eminente de la economía austriaca como Sennholz, y los innumerables gold bugs que llevan años hablando del futuro colapso del dólar en una hecatombe hiperinflacionaria.

A decir verdad todos estos gold bugs llevan muchos años prediciendo la tan esperada hiperinflación y cada vez que la FED sale al rescate imprimiendo billones de dólares dicen que el final está a la vuelta de la esquina. Así llevan desde mucho antes del 2007, y todos estos años la hiperinflación no ha llegado. De hecho los bonos americanos están en mínimos históricos.

Con esto no digo que se equivoquen en que pueda ocurrir la hiperinflación, pero sí que han fallado en el timing.

Pero ojo, no vayamos tan rápido, porque pensaríamos que los deflacionistas son los que habrán acertado, cosa que vamos a ver a continuación.

Proponentes del colapso deflacionario

Algunos de los más conocidos de entre los economistas que prevén la deflación como colapso final, o al menos causante de la Gran Depresión:

  • John Exter
  • Antal Fekete
  • Robert Pretcher
  • Mish Sheldock
  • Harry Dent
hiperdeflacion
John Exter, quién decía que el sistema colapsaría en un colapso hiperdeflacionario

John Exter es el deflacionario más conocido y al parecer sus debates con Sennholz sobre cuál sería el momento final del dólar eran épicos.

Según Exter, con su famosa teoría de la pirámide, la montaña de deuda crecería tanto que al final la misma explotaría en un colapso deflacionario de proporciones épicas en una especie de liquidación masiva de la deuda mundial.

El proponente que más desarrolló esta teoría en los últimos años fue el economista Antal Fekete (visitar su página en inglés), quien escribió largo y tendido sobre el asunto, previendo que eventualmente lo más probable es que el sistema FIAT terminaría con un colapso hiperdeflacionario en medio de lo que sería una muerte súbita del sistema del dólar.

¿Habrán acertado estos teóricos?

Todavía no lo sabemos, pero al igual que con los hiperinflacionarios sí que sabemos que se han equivocado con el timing. Por ejemplo, Pretcher lleva diciendo que va a ocurrir la gran deflación desde hace más de 10 años. Igualmente Dent lleva diciendo desde hace años que ya estaríamos entrando en la gran deflación (ahora dice que empezaremos en el 2020), pero al final ninguno acertó en esas ocasiones.

Por lo tanto, vemos que tanto inflacionistas como deflacionistas han fallado estrepitosamente en su timing. Aún está por ver quién acierta en su tesis final.

¿Cuál es mi opinión al respecto? ¿Hiperinflación o deflación para 2020, 2021, 2022 y 2023?

Es un tema tan complejo como este es casi imposible saber todas las variables en juego, pero al final todos tenemos nuestro punto de vista.

Todo hace pensar que lo más probable es que el sistema tuviera que entrar en hiperinflación en cualquier momento. Al menos así nos lo dice nuestra lógica de ver tantos billones creados por los bancos centrales del mundo.

Sin embargo la cosa no es tan sencilla como podría parecer a primera vista. El hecho es que el que los bancos centrales creen ese dinero no significa que el mismo alcance a los consumidores sin condiciones; o al menos la gran mayoría de ese dinero. De hecho, incluso aunque llegue a los mismos, nadie garantiza que ese dinero vaya a ser gastado de la manera que la FED o el BCE quieren, pues puede ser que los ciudadanos hagan otra cosa con el mismo, o que decidan hacerlo los bancos que tienen ese exceso de reservas. Es posible que los bancos centrales creen una cantidad ingente de crédito pero si la velocidad del dinero se detiene el proceso de bancarrota comienza de manera inexorable.

Es cierto que en la crisis del Coronavirus ha habido algunos casos en los que los gobiernos han acudido a imprirmir dinero directamente, como el Reino Unido (fuente en inglés), que lo hizo en una cantidad determinada sin pasar por el mercado Gilt, pero que no fue suficiente como para hacer saltar al mismo por los aires. Esto que acabo de comentar es el problema con el que se enfrentan los gobierno occidentales antes de pensar en crear una verdadera hiperinflación.

La creación de dinero de los bancos centrales en realidad es más bien creación de crédito, y de soporte masivo de los mercados financieros, en una serie de operaciones de carácter casi alquímico, en las que los bancos centrales crean complejos instrumentos de deuda. La deuda que entra en el sistema es usada por los agentes privilegiados para entrar a comprar incluso más bonos de manera masiva, pues saben que la FED y el BCE los acabarán por comprar, subiendo así los precios (y rentabilidad) de los mismos. Como vemos, lo que esto crea es crear una montaña de deuda aún mayor.

La montaña de deuda que se ha creado es tan grande que la misma está a punto de alcanzar, si no lo ha hecho ya, el punto de no retorno tras el cual ya no es posible crear productividad añadiendo deuda, sino que ocurre lo contrario: destrucción directa del capital.

Aunque parezca mentira, la deuda mundial no ha hecho más que crecer desde la crisis del 2008, tanto en términos totales como en porcentaje. Se llevaba preparando ya mucho tiempo la crisis de deuda final. Imagen de un post de twitter del IIF  De hecho, como vemos en el gráfico el crecimiento desde el 2010 ha sido gigantesco pasando del 200% de deuda/pib a casi el 300%. Estamos, sin duda en una burbuja de deuda de proporciones épicas

Si nos fijamos en los ejemplos de las hiperinflaciones ya mencionadas, la mayoría tuvieron lugar con guerras o con el ascenso al poder de partidos populistas-radicales de izquierdas. Ese no parece ser el caso ni en Europa ni en los Estados Unidos a día de hoy. No digo que no vaya a ocurrir, sino que aún no es el momento en el que los sistemas políticos de Occidente vayan a imprimir decenas o centenas de billones de dólares sin “pasar por la caja” de sus mercados de bonos. Para que esto ocurra no tendrían que ser la FED y el BCE sino los mismos gobiernos los que imprimieran el dinero y lo dieran a sus ciudadanos.

Un caso donde se ve lo complicado de esto (al menos a día de hoy: 2020) es el europeo. En el mismo tenemos a España metida en el sistema del euro y con un gobierno que es a medias comunista. De no estar en el euro podríamos estar casi seguros que la probabilidad de entrar en una hiperinflación sería significativa, sobre todo en una crisis como la del Coronavirus, donde se espera que la caída del PIB y el déficit alcancen cifras de dos dígitos.

En Europa la situación política de la Unión Europea hace muy difícil que un gobierno intente ganar la salida hiperinflacionaria, porque para ello tendrían que imprimir el dinero directamente y entregarlo a la población, y ¿quién va a decidir cuánto se imprime y a quién se da? Solo las discusiones entre alemanes, holandeses, italianos y españoles serían interminables. Por eso creo que en Europa sí que hay un riesgo muy alto de que se viva un episodio de colapso deflacionario importante que haga que el mismo sistema europeo se paralice por completo y luego tengan que acudir a la creación de algún sistema de moneda digital o simplemente que los países individuales salieran cada uno por su lado, y entonces sí, algunos decidieran ir por el camino de la hiperinflación.

El caso de los Estados Unidos es más (o menos, según se mire) complicado ya que es un solo país y no está atado a otras naciones para decidir qué cantidad de dinero puede imprimir o no. En teoría esto hace que no haya ningún impedimento de “esclerosis política” a la europea para que el país pueda embarcarse en un episodio hiperinflacionario, pero deberíamos recordar lo que vimos en los ejemplos de las hiperinflaciones: que las mismas vienen en casos de guerra o de gobiernos radicales de izquierda. Sin embargo, el carácter de país dominante en la arquitectura monetaria mundial hace que su caso no sea tan sencillo de analizar.

¿Qué escenario podría provocar una hiperinflación en los Estados Unidos?

  1. Una guerra civil, o internacional en la que de alguna manera la capacidad productiva fuera diezmada
  2. Una pandemia como el coronavirus o peor que hiciera que buena parte de las fábricas tuvieran que cerrar
  3. Una toma de poder de políticos de izquierda radicales como parece ser el caso de la nueva oleada como Ocasio Cortez o de la vieja escuela como Bernie Sanders.

Lo que pasa es que para llegar a un escenario como cualquiera de estos (salvo quizá el de la pandemia) creo que lo más probable es que tuviéramos que afrontar un episodio de deflación enorme, que hiciera que el paro se fuera al 20 o 30% de forma más o menos duradera, con grandes quiebras en todos los sectores, y con el mercado bursátil por los suelos, lo que traería consecuencias fatales para muchos de los planes de pensiones del país.

En un escenario de Gran Depresión entonces sí que sería posible que los ciudadanos escogieran un político radical de izquierdas, o simplemente decidieran ir a la guerra contra alguno de sus numerosos rivales internacionales. Pero, repito, para llegar a eso creo que antes tendría que haber una liquidación deflacionaria importante.

Lo que no puede hacer la FED es imprimir dinero y dárselo directamente a los ciudadanos por algunas razones:

  • No tiene autoridad para eso. Eso es algo reservado para el Gobierno de los Estados Unidos
  • Si lo hiciera e imprimiera 40 o 50 billones de dólares de manera instantánea, por ejemplo, el colapso del mercado de crédito general sería instantáneo y tan brutal que tendrían que cerrar los mercados en un colapso totalmente cataclísmico. ¿Sería ese el escenario de la hiperdeflación? Después de haber visto lo del petróleo en abril, todo es posible la verdad.

De una cosa podemos estar seguros: mientras los bonos de corto y medio plazo de los Estados Unidos, Alemania, Japón o Gran Bretaña permanezcan cerca de tipos cero, es imposible que estemos experimentando hiperinflación.

Puede que la FED pueda dar una última patada adelante. Ya nos lo ha demostrado en el pasado muchas veces, pero en caso de que así sea no creo que esta vez vaya a durar mucho. El problema del Coronavirus parece que viene para quedarse y cambiar los hábitos de comportamiento de la sociedad para siempre. Esto significa que habrá un cambio radical en los hábitos de consumo y eso es algo que de seguro nos da una pista de que puede que estemos en el principio de la crisis final.

Dentro de unos años saldremos de duda de qué escenario final se va a cumplir.