¿Qué es un CFD?

Los CFD (Contracts for difference) son uno de los instrumentos financieros que más han crecido en las últimas décadas, formando parte hoy en día del arsenal inversor de una gran parte de los inversores minoristas de la bolsa.

Un CFD o contrato por diferencia nos permite hacer trading en un instrumento financiero que cotiza en el mercado y que es reflejado en su precio por ese contrato, el cual es proporcionado al cliente por el bróker.

¿Qué son CFDs?

Los CFD nos proporcionan la manera de operar fácilmente con apalancamiento financiero, pudiendo manejar cantidades entre 10 y 500 veces superiores al nominal que tenemos en la cuenta.

Los instrumentos más volátiles como las acciones, ofrecerán un apalancamiento menor, normalmente de 10 a 1, y los más estables y líquidos, como los índices, ofrecen apalancamientos mucho mayores.

Como se ha mencionado en el párrafo anterior, los CFD nos permiten operar tanto en acciones como índices, y además en materias primas y divisas (el mercado forex vendría a ser un mercado CFD en cierto modo), por lo que podemos operar cualquier instrumento conocido, proporcionando la posibilidad de tener carteras muy diversificadas de trading o inversión.

Cuestión que los inversores minoristas no podrían tener de otra manera, si intentaran hacerlo con futuros o acciones.

Por ejemplo, un futuro del SP500 tiene un nominal de 100.000 $ aproximadamente (y dependiendo del precio del mercado en el momento), mientras que el CFD vale en ese momento (precio del SP a 2.000 $) 2.000 $, por lo que vemos que el tamaño del CFD es mucho menor que el del futuro.

Así, un pequeño trader o inversor puede tener una cartera con el SP500, oro, petróleo y EURUSD con un nominal de 5 a 10.000 $.

Para manejar una cartera similar en futuros, estaríamos moviendo un capital de más de 300.000 $, y esto no es recomendable ni eficiente para un pequeño trader que disponga de 5.000 € para operar.

¿Qué son los CFDs?

A diferencia de los futuros, los CFD no tienen vencimiento, salvo los contratos específicos sobre algún futuro particular.

Es decir, no hay que hacer rollover y vender el contrato antes del vencimiento, para comprar el del siguiente vencimiento. Los CFD contabilizan ese coste de otra manera.

En vez de tener que cambiar de contrato, se tendrá que ir pagando una tasa de interés de financiación que suele ser el Libor más algún punto porcentual.

El otro coste de operar los CFD es, cómo no, las comisiones, las cuales podrán ir en forma de comisión típica de X dólares por contrato o nominal, ó, pueden ir añadidas en el spread y no cobrar comisión.

Por ejemplo, el bróker A nos cobra una comisión del 0,1% por comprar acciones, mientras que el bróker B incluye su comisión en el spread de tal manera que el mismo sea mayor que en del bróker A.

Bróker A: compramos 100 acciones a 50 € (5.000 €) y pagamos 5 € de comisión. La acción cotiza a 49,95-50,00 (bid-ask). El “coste” del spread aquí sería de 0,05 céntimos por acción, lo cual serían otros 5 €.

Bróker B: compramos 100 acciones a 50 € y no pagamos comisión.

La cotización de la acción en ese bróker está a 49,85-50,00.

CFDs que son

El coste del spread aquí sería de 0,15 céntimos por acción, lo cual nos daría un coste de 15€.

Como vemos en este ejemplo, el coste e operar sin comisión es superior al de hacerlo. Aunque en la realidad no tiene porqué ser así.

Puede haber brokers de uno u otro tipo más caros o baratos dependiendo del caso.

Es cuestión de estudiarlo.

Ejemplo de CFD

Supongamos que queremos comprar acciones de Twitter a 35 porque pensamos que van a subir considerablemente. Esto lo podemos hacer a través de las acciones tradicionales, o a través de un bróker de CFD.

Si compramos 1.000 acciones de Twitter a 35$, habremos pagado 35.000$ en nuestro bróker tradicional, más la comisión de compra. Salvo en los Estados Unidos (2 a 1 de apalancamiento para operaciones a más de un día), no se podrá utilizar apalancamiento para ello, teniendo que desembolsar la cantidad total del nominal.

Si compramos usando un bróker de CFD, podremos comprar las mismas acciones de Twitter, pero no necesitaremos tener 35.000$ en la cuenta sino, por ejemplo, 3.500, con lo que estaremos operando con un margen del 10% (apalancamiento de 10 a 1).

En caso de que como teníamos previsto, después de tres semanas las acciones suban un 10%, habremos ganado 3.500$ menos las comisiones.

En el caso de las acciones tradicionales habríamos ganado aproximadamente el 10% de nuestro capital (3.500 sobre 35.000), mientras que el de CFD habríamos ganado el 100%.

Aquí se ve pues el poder de compra que tienen los CFD, pero también hay que tener en cuenta que si la acción hubiese caído un 10% habríamos perdido la totalidad de la cuenta.

Por eso es recomendable que cuando se hace trading con acciones o cualquier otro instrumento se utilicen técnicas de gestión del riesgo y el capital, intentando no arriesgar mucho en cada operación.