Invertir en agua

Quiero invertir en agua

Como todos bien sabemos, el agua es uno de los elementos esenciales para la vida, sin la cual no podríamos durar mucho ni como especie ni como individuos.

Podemos pasar algunos días sin comida, pero no podemos pasar muchos días sin agua.

Hasta hoy día, ha habido agua más o menos abundante en la mayoría de los países del planeta.

Con la excepción de algunos casos en África donde las sequias y hambrunas causaron y causan grandes problemas, aunque en muchos de esos casos, las verdaderas causas parten de la incorrecta utilización de los recursos, guerras, conflictos, etcétera.

En término medio, la disponibilidad de agua en el mundo ha sido abundante.

Esto no quiere decir que su oferta haya sido infinita.

Por supuesto que siempre ha habido problemas de sequias regionales, puntuales, etcétera, incluso en los países avanzados. Pero en términos generales, siempre ha habido buenos recursos de agua.

Hoy en día, el europeo o americano medio dispone gasta decenas y cientos de litros de agua al día en duchas y baños, uso en cocina, piscinas, uso industrial, coches, campos de golf, etcétera.

La cantidad de agua que usamos es increíble.

Para ello, evidentemente, debe de haber una gran cantidad de agua disponible.

A día de hoy esto se cumple en la mayoría de países europeos, por ejemplo, aunque poco a poco se empiezan a ver problemas de abastecimiento en países como España, donde sequias bastante duraderas causan a veces graves problemas en los embalses con el consiguiente peligro para el abastecimiento nacional.

Hay quienes dicen que con el supuesto cambio climático la cantidad de agua disponible va a disminuir.

Así mismo, con el aumento poblacional del mundo, parece claro que este va a ser un elemento sobre el que va a haber cada vez más presión.

No es lo mismo mantener un mundo de 5 mil millones de personas, como hace no muchos años, a uno de 10 mil, como dentro de unos pocos años.

La diferencia es abrumadora.

A poco que hayan sequias habrá graves problemas de abastecimiento.

Invertir agua

Por ello, un buen estratega desde un punto de vista inversor ha de pensar que en un futuro habrá una mayor demanda de agua y una oferta posiblemente más restringida.

¿Qué significa eso?

Pues no hace falta ser economista para darse cuenta de que en un escenario así el precio del agua se tendrá que incrementar, o al menos buscar la manera de mejorar la producción.

En ambos casos lo lógico es que se produzca un aumento en la actividad productiva relacionada con el preciado líquido.

¿Cómo puede darse ese aumento?

A través de grandes empresas dedicadas al tratamiento de la misma.

A través de los estados públicos mundiales.

En el segundo caso, el elegido por muchos países, sin duda, no tendremos mucha oportunidad de invertir, a no ser que sea en algún tipo de bonos públicos, ya que si el agua esta nacionalizada, evidentemente, la actividad privada inversora no tiene mucho sentido.

En el primer caso, la mejor manera de invertir en agua será buscando acciones de empresas dedicadas a ese negocio en las que podamos invertir a través de la bolsa.

¿Dónde invertir en agua?

Para ello tendríamos que buscar empresas dedicadas a ese negocio en Europa, Asia o los Estados Unidos e invertir en ellas.

Lo ideal es que sean empresas con un negocio consolidado e, idealmente, diversificado internacionalmente y en número de acciones.

Por supuesto, podremos encontrar gran cantidad de empresas se este sector en sitios como los Estados Unidos, donde el número de empresas es enorme.

De hecho, no solo tenemos empresas que gestiones o suministren el agua sino de empresas dedicadas a la construcción de toda la infraestructura necesaria para ello, como pueden ser Nortwest Pipe Co o Mueller Water Products.

Invertir en agua España

Para ver que incluso en países como España podemos encontrar acciones relacionadas con el sector, tenemos el caso de Fluidra, una empresa que bien podría beneficiarse de un futuro boom en el sector de las inversiones acuíferas mundiales.

Para resolver el último punto, el de la diversificación en el número de acciones, lo mejor que podemos hacer es buscar fondos de inversión o ETFs que nos ofrezcan participaciones en carteras de empresas relacionadas con el agua.

Afortunadamente, tenemos instrumentos de ese tipo, como puede ser el fondo PICTET Water.

Adicionalmente, tenemos otros dos índices importantes, el S&P Global Water Index, compuesto por las 50 principales compañías de tratamiento de agua en el mundo, y el World Water Index, compuesto por las 20 principales compañías de suministro de agua en el mundo.

Para invertir en dichos índices, lo mejor es hacerlo a través de los ETFs relacionados con el sector, como el PowerShares Water Resources Portfolio, First Trust ISE Water Index Fund, Lyxor ETF Water y el Guggenheim S&P Globar Water ETF.

El LYXOR ETF Water, otro de los grandes ETFs para invertir en las empresas relacioadas con el agua

Invertir en agua dulce o potable

Otra manera de intentar sacar rendimientos de los negocios del agua sería a través de comprar acciones de agua en los mercados locales, sobre todo en los que la agricultura aún juega un papel bastante fuerte.

Por ejemplo, en España, hay muchas zonas donde el agua se regenta por viejos contratos de propiedad privada en forma de acciones, donde dependiendo de la calidad del agua, unas acciones valdrán más que otras.

Así mismo, el precio de estas acciones variará de manera considerable teniendo en cuenta las posibles sequías que hayan tenido lugar. Es decir, en un periodo de sequía podríamos ver como el precio de estas acciones sube mucho.

No obstante, hay que tener en cuenta que para tener estas acciones hay que pagar unos gastos de mantenimiento bastante grandes, ya que las mismas suelen ser gestionadas en comunidades.

Como con todo elemento de propiedad, estas acciones se pueden vender o alquilar, con lo que aquel interesado en el negocio podría intentar sondear el mercado.

El futuro del agua

Parece bastante claro que el agua va a ser uno de los activos claves del futuro, y más en un mundo con un crecimiento de población explosivo en el que la lucha por los recursos tenderá a incrementarse.

Esto hará que a menos que las cosas se hagan muy bien y se desarrollen nuevos métodos efectivos y baratos de potabilizar agua, la lucha por la misma va a marcar el destino de muchos estados.

En un escenario complicado podríamos ver como surgirían las “guerras del agua”, que en un sentido podrían involucrar a diferentes territorios y en otro sentido a luchas internas en los diferentes países donde las administraciones públicas se entreguen a una guerra con los propietarios privados por el control de la misma, escenario más que plausible en caso de que comiencen periodos de escasez significativos.

Si bien es cierto, que estos problemas tienen más probabilidad de producirse en países subdesarrollados, donde están creciendo los desiertos y con problemas de sostenibilidad medioambiental.

Los países del Norte de Europa, por ejemplo, tienen mejores posibilidades de poder abastecer de agua a sus poblaciones, dada la abundancia de la misma en esas tierras.

No obstante, mantener un equilibrio en su producción y consumo será clave en las próximas décadas.